Pero hoy, ¿QUÉ SOMOS?
De qué manera podemos
interpretar la palabra “inclusión” en una sociedad rodeada de racismo y nula de
empatía; esta asignatura me ha enseñado que luchando por mantener la esperanza
de que algún día todos seremos uno aunque ahora nos toque trabajar
individualmente y contra una masa de ciudadanos que parecen vivir a oscuras.
Al retroceder en el tiempo nos introducimos en
una época donde no existía la educación especial ni mucho menos la idea de que
ésta pudiera llevarse a cabo, nos encontrábamos rodeados de “demonios” a los
que no permitíamos entrar en nuestras aulas puesto que allí no había sitio para
ellos, únicamente podíamos cuidar de estas “pobres personas” con las que la
sociedad no podía contar para hacer absolutamente nada. Fue entonces cuando
apareció ITARD abriendo las puertas hacia
un mundo menos “malo”, un lugar en el cual todos teníamos el mismo derecho a
ser educados, a tener un futuro digno, tal y como podemos observar en el
documental de “Víctor, niños salvajes”; estas ganas por evolucionar le llevaron
a fundar la “educación especial”.
Fue un proceso duro y costoso puesto que, con
el paso de los años, el concepto de “discapacidad” y de “educación especial”
sufría continuas modificaciones que no cumplían con la definición, aportada por
Susana Domínguez (profesora de Educación
Inclusiva, UAH) de Inclusión: “en la comunidad todos forman parte de la misma, cooperan y
trabajan ENTRE ELLOS. Se convierten
en LA UNIDAD, son un grupo
homogéneo”. Encontrábamos aulas en las cuales existía un grupo heterogéneo
de alumnos, podemos recurrir a la película “Al frente de la clase” para
interiorizar el trato que recibían aquellos niños con necesidades especiales
dentro de las aulas, eran marginados del grupo y apenas tenían la oportunidad de
dar a conocer sus sentimientos, emociones o ideas. Parecía que habíamos
evolucionado hacia la igualdad y equidad en las aulas pero no era así, aún nos
quedaba mucho camino por recorrer y, por supuesto, muchos países a los que
“enseñar” que la educación era un
derecho imprescindible y necesario para todos sus ciudadanos puesto que la
“educación especial” no llegó a todos los lugares por igual.
Fue hacia 1970 cuando la educación especial
fue integrada en el sistema de educación y comenzamos a dar a cada niño lo que
necesita puesto que, recurriendo a Howard Gardner
“no todos somos iguales” y esto debería ir grabado en el corazón y cerebro de
todas y cada una de las personas que habitan este mundo. No somos iguales pero
ello no implica tener menos oportunidades menos aún los niños por ello la LOGSE
realizó importantes avances como contemplar los derechos de TODOS los niños
aportando diferentes modalidades de escolarización que, en España, aún no
alcanzar este gran concepto del que queremos formar parte. Aquí las aulas
siguen practicando la “exclusión” en determinadas ocasiones, explico por qué,
aquellos niños que requieren una atención más especial e individualizada que el
resto de sus compañeros se ve obligado a abandonar el aula para trabajar de
manera paralela y alcanzar los conocimientos bajos. Salen de la clase para
acudir con un profesional como son: el profesor de apoyo, PT, AL, EOEPS o
profesor tutor, estos miembros del centro educativo trabajan para alcanzar la
equidad y que este niño tenga las mismas oportunidades del resto pero no somos
conscientes de que, al separarle de su grupo, volvemos a retroceder a la
educación de antes. Pese a que el sistema educativo debe progresar en este
aspecto y realizar estos apoyos dentro del aula, no debemos desmerecer la labor
tan extraordinaria de estos profesionales que ayudan a que cada niño aprenda a confiar
en sí mismo y luchar por sus sueños, todo ello desde una visión lo más
cercana posible a la realidad.
"Yo creo en el
niño
Yo creo en la forma
original de ser del niño.
Yo creo en
el educador que respeta esa originalidad y que favorece su evolución.
Yo creo en el educador que
coloca al niño en el centro del dispositivo educativo.
Creer en el niño es, en
primer lugar, ofrecerle el afecto, la ternura y un marco de acción lo más
regular posible, con el fin de apoyar un sentimiento de
seguridad, necesario para el desarrollo de todas sus funciones".
(Bernard Aucouturier)
Hoy en día, por tanto, la reina de nuestros
colegios y aulas educativas es la segregación, es decir, “separar/clasificar
según las características de cada integrante. En la comunidad se considera que
existen diferentes grupos homogéneos, mayoritarios y minoritarios” Susana Domínguez
(profesora de Educación Inclusiva, UAH)., no obstante quiero hacer especial
mención a lo tratado en el documental de “Cuerdas” cuya finalidad es transmitirnos a todos y cada uno de
nosotros que la intención de los compañeros que permanecen en el aula mientras
uno sale fuera, o la intención de estos profesionales que trabajan de manera
externa a las aulas no es la de favorecer o incrementar la exclusión sino de
ayudar a esta persona pero reclaman esa falta de formación puesto que sólo con
la escucha activa y la intención no alcanzamos la cima, para ello es necesario
trabajar y formar a todas estas personas en el ámbito de las emociones (tal y
como se trabaja en educación infantil), crear personas críticas que potencien
el aprendizaje cooperativo y por supuesto valorar a todos aquellos que se
esfuerzan por ser un apoyo para aquellas personas con necesidades especiales.
Es digno de admirar y valorar, por tanto, las estrategias de aprendizaje que
tenemos en la actualidad pero ello no ha de llevarnos, de nuevo, a esa
oscuridad en la que nos sumergimos cuando nos acostumbramos a la tranquilidad y
la rutina sino que debe guiarnos hacia nuevos caminos, nuevas llaves que nos
posibiliten abrir puertas , abrir los ojos. Crear escuelas que sean similares a
las “escuelas aceleradas” pertenecientes a Estados Unidos, centros
educativos en los cuales predomina la implicación y el concepto de unidad, recogiendo todos los datos aportados hasta
ahora entendemos que es imprescindible que, para alcanzar esta “inclusión” y
que parta desde los primeros años de vida, familia-escuela-niños se encuentren
dentro de un bucle de retroalimentación positivo y entre ellos formen el primer
“pequeño” concepto de UNO, sin
obviar lo DIFERENTES que son entre
ellos y las NECESIDADES que cada uno
posee.
Parece subrealista, irreal, increíble como en
pleno 2016 y habiendo luchado durante numerosos y largos años por alcanzar la
igualdad y los derechos de todos, sigamos viviendo y educando a una sociedad
discriminatoria, a “humanos” (puesto que no cumplen con el primer y primordial
derecho de igualdad) que favorecen el fracaso , que sigamos limitando los
sueños, los comportamientos, las emociones y las características que hacen
único a cada uno de nosotros; una sociedad que crea desigualdad al querer
hacernos a todos iguales. La solución se encuentra en nosotros mismos, principalmente
como docentes de los primeros años básicos de cada persona y, posteriormente
como ciudadanos que somos. Por ello veo necesario adjuntar, a toda esta gran
lluvia de ideas y argumentos, el de Jorge Ruíz
(cantante del grupo Maldita Nerea) el cual refleja en el vídeo “Fomentando una Educación Inclusiva” el secreto de sus
canciones: transmitir valores en cada canción y que sea la propia persona cómo
interpretarlos con el fin de que existan diferentes puntos de vista y, por
supuesto, se hagan visibles las habilidades de cada uno de nosotros.
La inclusión es lejana y difícil, la empatía
es humanidad e igualdad y la educación un derecho vital para todo ser humano.
Nosotros, los futuros y presentes docentes, tenemos en nuestra mano la
oportunidad del cambio, avance, la fusión de fuerzas y sueños que nos lleven a
alcanzar esta educación enriquecedora y , por el momento, ficticia. ¿Dejaríamos
escapar la ocasión de hacer valer a todos y cada uno de nosotros? ¿Nos
retiraríamos ante la intolerancia? ¿Quiénes y/o qué seríamos si viviéramos
entre vendas y falsos sueños? Puesto que nuestra voz se escucha, ya que nuestra
voz aún tiene fuerza y nuestros conocimientos valor, puesto que tenemos claro
qué y quiénes somos y a dónde y cómo queremos llegar, luchemos por ser ese
minoritario (por el momento) UNO y luchemos por alcanzar ese “mayoritario”
concepto, efecto y realidad de INCLUSIÓN en este nuestro sistema educativo.
“El fracaso sería no hacerlo, no intentarlo”
(Entre Maestros, La película)
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