Construir humanidad.
Para comenzar a hablar de la inclusión
educativa primero tenemos que tener una idea de qué significa dicho término,
para ello recurrimos al Index for inclusión, donde Tony Booth y Ainscow lo
definen como “el proceso que trata de garantizar el aprendizaje y participación
de todo el alumnado en la vida del Centro Escolar”. Y nosotros como futuros
maestros, debemos incidir en ese “todo el alumnado”, ya que dicho término no
hace distinciones del mismo, es decir, hay que trabajar por un aprendizaje
escolar para todos los niños teniendo en cuenta sus diferencias pero de manera
positiva ya que éstas sean las que nos ayuden a prosperar y no de manera negativa,
apartando las diferencias como si de algo malo se tratara, porque esto es lo
que nos lleva al fracaso, y no solo al fracaso escolar como niños, sino como
profesores.
En la definición que aporta la UNESCO
de educación inclusiva, aparece una frase de vital importancia para la
educación: “La educación es un derecho, no un privilegio”; Esto nos lleva a lo
dicho anteriormente, todo niño debe tener una educación simplemente porque
tiene derecho a ello, y las diferencias que existan no deben arrebatar ese
derecho como hasta hace algunos años se hacía.
Hay que decir, que antiguamente las
personas que tenían discapacidades, malformaciones, o algo que les hiciera
diferentes a los demás, eran tratadas de una manera cruel; en algunas culturas,
los niños “diferentes” eran tirados por un precipicio, en otras, se les
abandonaba a su suerte en un bosque para ver si eran capaces de sobrevivir, y
en la edad media se les tachaba de demonios. Y esto ha sido así hasta hace
relativamente poco; en el S.XIX Jean Marc Gaspard Itard, un médico francés pionero
de la educación especial y de la otorrinolaringología, empezó a avanzar sobre muchas
incógnitas de este campo debido al caso de Víctor, un niño salvaje de Aveyron,
al cual Itard (padre de la educación especial) le estudió para observar su
comportamiento y su evolución, pero también le enseñó a comportarse como los
humanos, fue un gran avance para la educación especial.
Hoy por hoy, seguimos luchando por
una educación inclusiva, aunque también es cierto que hemos avanzado mucho en
este campo; particularmente en España fueron pioneros Ponce de León y Juan
Pablo Bonet (1800) y hubo varios avances como el Patronato Nacional de
Sordomudos, Ciegos y Anormales (1921), el reconocimiento oficial de las
necesidades de los niños retrasados mentales, La regulación de actividades del
Ministerio de Educación Nacional en orden a la Educación Especial (1965), cursos
de Pedagogía Terapéutica (1964), Introducción de la Educación Especial en el
sistema general de educación, integración escolar (R.D. 334/1985) (LOGSE),
entre otras muchas cosas. Aunque la palabra “anormales” y “retrasados mentales”
hoy en día no se lleven a cabo o no estén bien vistas, en esa época era un
reconocimiento muy importante y un gran avance para estas personas que ya
pasaban a ser reconocidas por la sociedad, dejando a un lado eso de ser “demonios”.
Ahora hablar de cursos de Pedagogía Terapéutica nos parece de lo más común y no
nos suena para nada extraño, pero en 1964 era algo innovador, otro gran avance.
Es importante también destacar la inclusión de la educación especial en el
sistema educativo español, donde se empieza a hacer realidad lo que antes se
citaba “la educación es un derecho y no un privilegio”.
Por lo tanto, podemos sacar de ello
los valores necesarios como base para una educación inclusiva. Desde mi punto
de vista, hay valores que debemos tener tanto para llegar hasta dicha educación
como para todo lo demás, que son el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la
integridad, en definitiva “ser un poco más humanos”.
En cuanto al sistema educativo,
pienso que se dejan llevar más por la política y la economía que por las
carencias reales que muestra nuestra educación. Desde mi punto de vista, todos
deberían tener el mismo currículum, porque de eso trata la inclusión, de que
todos los niños estén incluidos en el aula, en este caso deberían estar
incluidos en el mismo currículum. El que esto no sea así, nos hace ver que
aquellos que tienen el poder de realizar los cambios desde dentro, que tienen
el poder de llevarnos hacia una inclusión plena, no están por la labor; el
hecho de que no estén todos incluidos en el mismo currículum ya es discriminar,
separar a unos de otros por sus diferencias y para mí, eso no es inclusión.
Después de haber leído diferentes
proyectos inclusivos, he de decir que en España se están realizando muchos
proyectos y se está intentando avanzar mucho en el tema de la inclusión
educativa y se lucha por una educación de calidad para todos; aunque no se ha
logrado llevar a cabo la educación inclusiva como tal, en algunas comunidades
como Castilla La Mancha están volcados en esta causa. Por ejemplo, en esta
comunidad, todos los colegios deberán acoger a niños tanto sin discapacidad
como con ella, dejando atrás los centros específicos que solo eran para
aquellos con alguna discapacidad concreta.
No solo en
España se habla de inclusión, sino que también nos encontramos con esta
inquietud en diferentes países. Por ejemplo la OEI (Organización de Estados
Iberoamericanos), está trabajando con los ministerios de educación para mejorar
la calidad y llegar a la inclusión educativa; han desarrollado diferentes
iniciativas como una red de escuelas inclusivas, una selección de buenas
prácticas en 16 países iberoamericanos, capacitación y mejora de competencias
de docentes en atención a la diversidad y la divulgación de conocimiento en
dicho tema a través de publicaciones, materiales y seminarios.
Por lo que
podemos decir que tanto en España como en otros países nos estamos acercando
cada vez más a una educación de calidad y a una educación para TODOS.
Nosotros, como
futuros maestros debemos proporcionar recursos, materiales, estrategias… para
llevar a cabo una educación para todos en nuestra aula, somos o seremos una
pieza muy importante de este puzzle y en nuestras manos está el poder avanzar y
lograrlo, o quedarnos en la comodidad, en lo establecido. Hace poco, leí un
libro titulado La nueva educación de Cesar Bona, un profesor español
nominado al premio Global Teacher Prize por
sus increíbles prácticas como docente. Hay muchas frases valiosas en dicho
libro, pero hay una que debemos grabarnos a fuego como maestros: “Encontraremos
piedras en el camino, pero compartir el mundo de los niños nos ayuda a entender
que nada es imposible”, como maestros nos encontraremos con muchas
dificultades, con niños muy diferentes, pero esos niños son los que nos harán
saber que nada es imposible, porque ellos tienen la clave de nuestro éxito,
debemos escucharles y entender lo que nos dicen sus señales para poder ofrecer
a cada niño aquello que necesite y así llegaremos al éxito como maestros, dando
a cada alumno lo que es necesario para que llegue a alcanzar los objetivos no
solo escolares sino de la vida; por lo que no solo los maestros enseñamos a los
alumnos, sino que éstos también tienen mucho que enseñarnos a nosotros.
No hay
materiales, ni estrategias ni proyectos definidos, la clave está en escuchar a
los niños, en pensar como ellos, en involucrarnos de tal manera que sepamos dar
a cada niño aquello que grita en silencio y dejar que ellos nos enseñen como
hacerlo de enseñar y aprender mutuamente.
Hay un tubo
que une el adulto que somos con el niño que fuimos. Todos hemos sido niños o
niñas. ¿Qué ocurre? Que a menudo se nos olvida.
(Cesar
Bona)
A veces hay que regresar a la
infancia para empatizar con nuestros alumnos, recordar lo que nos gustaba, que
sentíamos, y poder así actuar con nuestros alumnos. Todos somos diferentes, sí,
pero no es algo negativo, como nos enseña el cuento El cazo de Lorenzo, todos tenemos nuestras diferencias, nuestras “cargas”
pero por ello no somos peores a los demás, tenemos que aprender a vivir con
ellas, a saber que están ahí y cuando lo aceptemos, dejarán de ser “cargas”
para nosotros. Esto también está reflejado en la película Al frente de la clase, donde el protagonista acepta el síndrome que
tiene y lo ve como algo normal que no le impide conseguir sus metas ni realizar
su día a día, pero otras personas ven su síndrome como un problema por lo que
no lo aceptan y no creen que pueda conseguir sus metas, finalmente el
protagonista da una lección a todos y consigue su meta, ser maestro.
En la película nombrada
anteriormente, podemos observar las estrategias y métodos que utiliza el
protagonista para ser incluido a sí mismo en una clase y esto, como advertíamos
en algún párrafo anterior, va ligado a los niños, a escucharles.
“Educar es
precisamente promover lo humano y construir humanidad”.
(Phillip
Merieu)

No hay comentarios:
Publicar un comentario